viernes, 7 de agosto de 2015

De mi libro: Los ojos del alma / Ella


De mi libro: Los ojos del alma

Fragmento.

Unos cuantos retoques y su mejor vestido, ese que le cubría el alma y dejaba afuera toda su sensualidad. Un cabello lo suficientemente llamativo y el cuerpo que tanto había trabajado para conseguir. Una noche más, un chico más, unos minutos de ir al cielo y regresar nuevamente al infierno tedioso de su rutina, en un cuarto cualquier, con un chico cualquiera.
De pequeña había leído suficiente en los libros para entender que la vida se aprende viviéndola y no soñándola, que quien vive mucho de sueños se pierde si no los pone en la tierra. En aquel entonces tenía las ganas de aprender más allá de lo escrito, su vida no se resumía a lo que sus padres le hacían leer día tras día. Aunque todo lo plasmado aguarda gran sabiduría, sus planes eran diferentes; deseaba hacer su propia historia, sin príncipes azules y cosas de las que todos hablan como el amor. Ella sabía que era mejor dejar detalles como esos en los cuentos.
Eso la había llevado a ser una mujer deseable para cualquiera, no solo en su físico, sino también por lo que pensaba, y una manera inigualable de controlar cualquier situación con un hombre que fuese a comprometerla. Se sentía lo suficientemente independiente para ser capaz de reprimir cualquier lazo afectivo y estrechar con sus piernas a quien quisiera. 
Para ella el juego de los hombres no la dejaba caer en el horror del amor incomprendido, para ella lo que hacía no era pecar… era vivir su vida.

Mauricio Monsalve

Fragmento de mi libro: La Chispa Divina / Aileen


Fragmento de mi libro: La Chispa Divina

Dicen que el tiempo forja el carácter en lo más profundo de cada ser humano. Dicen también que son las experiencias incrustadas en cada etapa de la existencia. Dicen que se nace con un propósito claro 
a cumplir y que una presencia encargada del equilibrio del cosmos, considera ese propósito como elemental en el movimiento universal. 

Ella no sabía nada de esto, solo despierto un día rodeada de muchas personas que la esperaban en este plano, quizás viejos compañeros de viaje. Como cada mujer que vive, portaba en secreto la esencia pura de la existencia. Un poder tan grande, que solo era enseñado 
a quienes indagaban en lo profundo, donde nadie buscaba. Donde las almas ya dejaban una antigua huella del dominio, que tuvieron alguna vez... de toda la energía universal.

Se llamaba Aileen, era libre y no necesitaba otra denominación.
El pensamiento del mundo no influía en ella, ni en sus sentimientos. Nada perturbada su esencia porque era dueña de sí misma.

Mauricio Monsalve

Fragmento de: La Chispa Divina / El río


De mi libro: La Chispa Divina
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El maestro apareció esta vez en forma de un joven, un joven al que ella misma invitó a salir.
Fueron al lugar que ella eligió. Estaba apartado entre el bosque a las afueras de la ciudad; por allí cruzaba un transparente
río que permitía ver todo en su interior. Ella solo necesitaba que alguien la escuchara.

Su novio había dejado de importar para ese momento, ya no veía relevantes sus problemas en casa y los celos
que poseían a todos los que querían tener una parte de ella. Estaba cansada de eso, estaba cansada de lidiar con el otro
sujeto que no la dejaba en paz por medio de mensajes y se arrepintió de aquel beso fugaz que dejo escapar en días anteriores.No buscaba más llenar ese molesto vació en su pecho, quería sentirse nuevamente ella sin dañar a nadie.

Después de pasados unos minutos, se percató de que él estaba sentado en el suelo para que ella estuviera cómoda sobre
el tronco.

-¿Haz amado alguna vez? Pregunto el

A lo cual ella respondió: "¡Jamás! y no pienso hacerlo, no uso esas palabras de niños"

-Estas lejos de entender aun la vida. Dijo el

Estúpido, pensó ella, pero no lo dijo.

-El leyendo sus gestos, nuevamente le pregunto: ¿Le tienes miedo?

Ella no sabía realmente la respuesta, pero contesto: No hay nadie que lo haya merecido

-¿Acaso es por tu Ego? murmuro el

Ella, se levantó para marcharse. Llevaban un tiempo contemplando el agua correr, ya se hacía tarde y él no había dicho nada. Pero él, de manera tranquila la miro y dijo: "me has pedido que te escuchara" Y ella exaltada le dijo: ¡Dime algo sobre lo que sabes!, o me iré... Nadie llama para ser escuchado, esperando encontrar una pared

-Entonces él se levantó también y puso sus pies sobre el agua. Mirando al cielo le dijo:
Este río es el tiempo, yo soy solo una parte de él y nosotros, los humanos, ocupamos este lugar con un motivo,
nos materializamos en este espacio para aprender dos cosas. El significado personal y único de la energía universal
y el significado de la esencia pura de las cosas... El amor.
Del primero no hablaremos ahora, pero el segundo se basa en experiencia. Las creencias se han distorsionado mucho de las
verdaderas enseñanzas de los profetas que por un instante, fueron habitantes del mundo.
No llegamos aquí para ser perfectos, estamos aquí para soñar, para descubrir y explorarnos. Estamos para vivir nuestras
pasiones y lograr trascender en el pensamiento de otros, eso es vivir. Sin embargo, todos guardamos un lado oscuro con el
que cargamos durante este intenso camino.

No seriamos capaces de cargar con el de no ser por el amor. En esencia es lo que realmente somos y lo que debemos purificar
para hacer más llevadero nuestro viaje. Cuando amamos a otras personas, es porque somos conscientes de su lado oscuro
y por elección... las ayudamos a su cambio, mientras el otro nos ayuda también. Entregamos lo mejor y somos bendecidos en
nuestros caminos. No esperando algo del otro, simplemente no esperamos y el universo se encarga del resto. Esto es el amor,
y solo viviendo de esta manera podemos brindarlo, ya que nadie da de lo que no tiene.

La incapacidad de amar, es una ceguera temporal causada por el ego. Podemos ir por este rió a ciegas o disfrutando de lo que
vemos.

-Ven aquí: le dijo.
Ella accedió sin decir nada, solo se quedó allí parada en el agua junto a él.

La equivocación más grande nace en la interpretación de las bendiciones. Creemos que son milagros que el
universo hace a nuestro favor para vivir vidas cómodas y placenteras. Grave error, puesto que son los problemas
las verdaderas bendiciones. Estos nos hacen crecer y contemplar el mundo desde otra perspectiva; a eso le llamo
Los ojos del alma, abrirnos a un nuevo campo de consciencia. Buscamos en los lugares equivocados. No nos hemos
Conquistado a nosotros mismos y queremos conquistar otros planetas. Así somos... buscamos siempre una respuesta
en el exterior, cuando todas se condensan en nuestro interior.
Ahora...¿Como ves tus problemas?

Ella estiró su brazo y tomo la mano de él. No hablo, y se quedó mirándolo extasiada por el frió que la recorría.
Nunca se lo había dicho, pero le gustaban tantas cosas a la vez en él, que no identificaba como deshacerse de su voz dando
vueltas y esas palabras que le habían calado el alma.

Mauricio Monsalve